martes, 26 de junio de 2012

Es Google, estúpido


¿Después de diagnosticarse con un problema de atención debido a la Red, tomó algunas medidas para atacar los síntomas?

Cerré mis cuentas de Twitter y Facebook y he intentado limitar mi uso de la Red, pero no he sido del todo exitoso en eso. El hecho es que la presunción de conectividad constante ya es parte de las normas sociales y es difícil extraerse de este imperativo tecnológico. Ya no es un tema de elección personal.
Por momentos, podría parecer que el tono de Nicholás Carr (autor del libro Superficiales. Qué está haciendo internet con nuestras mentes) es el de un ex adicto. Alguien que cayo en los tentáculos de Facebook Twitter Myspace Google blogs etc y que ahora, algo recuperado puede alzar el dedo y decir yo-viví-el-infierno (digital).

Pero no es así. Lo que Carr está haciendo es llamándonos la atención sobre cosas que están sucediendo en este momento con nuestro tiempo, con nuestros cerebros y nuestras vidas. Cosas en las que no tenemos tiempo de pensar, porque estamos demasiado ocupados actualizando nuestro estado en Facebook o chequeando si nuestros nuevos followers nos retuitearon o nos favearon.
Cuando almacenamos nuevos recuerdos a largo plazo, no limitamos nuestros poderes mentales. Los fortalecemos. Con cada expansión de nuestra memoria viene una ampliación de nuestra inteligencia. La Web proporciona un suplemento conveniente y convincente para la memoria personal, pero cuando empezamos a usar Internet como sustituto de la memoria personal, sin pasar por el proceso interno de consolidación, nos arriesgamos a vaciar nuestra mente de sus riquezas.
Entrevista a Nicholas Carr, Revista Ñ
 

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